Alrededor de los 6 a 8 años, muchos niños empiezan a hacer preguntas sobre la muerte. Evitarlas no las hace desaparecer — hablar con honestidad sí ayuda.

«¿Tú también te vas a morir?» es una de las preguntas que más descoloca a los padres, y suele aparecer justo cuando los niños empiezan a entender que la muerte es permanente y les puede pasar a las personas que quieren — generalmente entre los 6 y los 8 años.
Antes de esta edad, muchos niños entienden la muerte de forma más abstracta o reversible (como en las caricaturas). Conforme su razonamiento se vuelve más lógico, empiezan a comprender que es permanente, universal, y que afecta a todos — incluidos ellos mismos y las personas que aman. Esta nueva comprensión, aunque es un avance normal del desarrollo, puede traer consigo ansiedad.
Si el miedo a la muerte aparece después de la pérdida de un familiar, mascota, o alguien cercano, es especialmente importante responder con honestidad y darle espacio a expresar lo que siente, sin apurar el proceso de duelo ni evitarlo por completo.
No tienes que tener la respuesta perfecta. Estar dispuesto/a a hablarlo con honestidad, en vez de evitarlo, es lo que más ayuda a que la ansiedad no crezca en silencio.
Si el miedo a la muerte se vuelve muy intenso, persistente, o interfiere con el sueño o las actividades diarias de forma prolongada, vale la pena comentarlo con el pediatra o un profesional de salud mental infantil.
El método VALOR: 5 pasos para acompañar los miedos de tu hijo/a (3 a 8 años) sin alimentarlos ni ignorarlos.
El método VALOR: valida sin alimentar, acompaña sin forzar, luz y rutina, observa las señales, repite con paciencia.