Las reglas más consistentes del mundo pierden fuerza si el ejemplo en casa dice algo distinto. Esto es lo que sí ayuda.

Es fácil enfocar todo el esfuerzo del plan de pantallas en los hijos, y olvidar que el ejemplo de los adultos en casa suele pesar más que cualquier regla escrita. Los niños son muy sensibles a la atención dividida, incluso antes de poder ponerlo en palabras.
Un niño/a que ve a sus padres revisar el teléfono constantemente durante la cena, o justo al recogerlo de la escuela, recibe un mensaje mucho más fuerte sobre "cuál es la relación normal con las pantallas" que cualquier explicación verbal sobre por qué debería usar menos tiempo de pantalla.
No hace falta eliminar el teléfono por completo — se trata de que el uso que tu hijo/a observa sea razonablemente consistente con lo que le pides a él/ella. Los niños entienden bien la diferencia entre un uso ocasional y transparente, y uno constante y ausente.
El modelaje no exige perfección — exige que el ejemplo y la regla no se contradigan de forma constante.
Vale la pena hablarlo abiertamente con tu hijo/a — reconocer que tú también estás trabajando en tu propia relación con las pantallas suele generar más comprensión (y menos resistencia) que pretender que el estándar solo aplica para ellos.
El método PACTO: 5 pasos para un plan familiar de medios construido con tu hijo/a, no impuesto desde arriba.
El método PACTO: plan familiar de medios, zonas y horarios libres, aviso antes de la transición, modelaje, y observar las señales.