Ceder a cada petición para calmar el miedo en el momento puede, sin querer, mantenerlo instalado por más tiempo.

Cuando un niño está asustado, la reacción natural de cualquier padre es calmarlo lo antes posible — revisar el clóset, dormir con la luz prendida, quedarse en su cuarto hasta que se duerma. Estas estrategias no son un error puntual, pero cuando se repiten y crecen con el tiempo, pueden convertirse en sobre-acomodo, y mantener el miedo instalado más de lo necesario.
Es el patrón de ajustar cada vez más la rutina familiar para evitar que el niño/a sienta el miedo, en vez de ayudarlo/a a manejarlo. Un ritual que empieza siendo simple (revisar el clóset una vez) puede, con el tiempo, volverse cada vez más elaborado (revisar cinco veces, en un orden específico, o el niño/a ya no puede dormir sin que se repita exactamente igual cada noche).
Cada vez que el ritual se repite y "funciona" para calmar la angustia, el cerebro del niño/a refuerza la idea de que el ritual es necesario para estar a salvo — en vez de aprender que puede manejar la sensación de miedo por sí mismo/a con el tiempo.
Reducir el sobre-acomodo no significa dejar de acompañar el miedo — significa acompañarlo de una forma que ayude a que pierda fuerza, en vez de mantenerlo igual de presente.
El sobre-acomodo casi siempre nace de las mejores intenciones — nadie quiere ver a su hijo/a angustiado/a. Ajustar el enfoque ahora, con paciencia y consistencia, es lo que ayuda a que el miedo avance hacia resolverse, en vez de quedarse instalado indefinidamente.
El método VALOR: 5 pasos para acompañar los miedos de tu hijo/a (3 a 8 años) sin alimentarlos ni ignorarlos.
El método VALOR: valida sin alimentar, acompaña sin forzar, luz y rutina, observa las señales, repite con paciencia.